#CómoSalimosDeEsta

18D, Zonas y posibilidad

“Los rebeldes se buscan, se encuentran y se organizan”

24-12-14

Marcos Fonseca

Publicado: 2015-01-21


Las últimas semanas se han caracterizado por el movimiento espontáneo de un gran sector de la juventud en contra del régimen laboral juvenil. Las dos movilizaciones (18D y 22D) convocaron a un gran número de jóvenes afectados por la ley y adultos solidarizados con la causa. Entre la gran multitud se pudo apreciar la participación de Colectivos juveniles, Colectivos de estudiantes, Federaciones de estudiantes y centros federados, ciudadanos independientes y Partidos políticos. Sin embargo, hay un hecho particular que es producto de la protesta. Este hecho es la construcción de las Zonas.

Pero, ¿qué es una Zona? Para entender este fenómeno hay que recurrir a los acontecimientos del 18D. Aquel primer día de protesta, el desorden, la falta de organización y conducción fue la característica principal de la marcha. Los auto-denominados representantes de los jóvenes que se presentaron a opinar sobre el tema en los medios de comunicación no fueron capaces de organizar ni conducir absolutamente nada. Por tal motivo, la conducción de la marcha fue liderada por otros jóvenes, quienes orientaron la marcha hasta el local partidario de los que se hacen llamar nacionalistas, puesto que ante el desorden era imposible dirigirse hacia Palacio de Gobierno o al Congreso de la República de “ciudadanos mayores de 25 años”.

Ante esta realidad, -según Eduardo Mattos- un grupo de 15 a 20 jóvenes propusieron la conformación de las Zonas para la movilización del 22D, puesto que –según el organizador del evento en Facebook Omar Chacón- las organizaciones sindicales no pudieron conducir ordenadamente el movimiento en su debido momento. Entonces, las Zonas nacen como propuesta de los jóvenes y la convocatoria a la formación de estas por Omar. Las Zonas son creadas por todxs los que decidieron ser parte de este nuevo proyecto para garantizar una lucha más efectiva por la derogación de la ley laboral juvenil y movilizar a la población en general.

Ante un movimiento emergente, es normal que aún se mantengan desconfianzas hacia los impulsadores de la movilización y por otro lado se generen espacios en los cuales algunos sujetos se aprovechen del movimiento con el afán de canalizarlo hacia sus objetivos. Por tal motivo, el problema frente a la coyuntura sigue siendo el mismo, las formas y estilos de construcción colectiva de la organización democrática.

¡Nadie puede apropiarse del movimiento, ni utilizarlo para fines personales¡ Es lo que exige un grupo de supuestos líderes (Supuestos porque su elección y proceder no son democráticos) que se reunieron el 23 de Diciembre para tratar el tema, deslindar con Omar Suriel y crear la “Coordinadora Lima Unida”. Sin embargo, sus acciones dejan mucho que desear puesto que con la excusa de no permitir la entrada a infiltrados, burocratizan en extremo las reuniones de coordinación. Ese tipo de prácticas no sirven. Si las Zonas quieren tener un carácter transformador deben tener un carácter democrático popular. De lo contrario, terminan llevando a la práctica los mismos actos que denuncian.

Por otro lado, encontramos a la “Coordinadora #18D x trabajo digno” que agrupa a organizaciones sindicales, gremiales universitarias y colectivos juveniles. Esta Coordinadora aún no se pronuncia sobre temas de organización. Por tal motivo, existe el beneficio de la duda. Sin embargo, el crear por su lado una Coordinadora puede ser interpretado como una señal de sectarismo y agrupamiento para la toma de la dirección sin tratar de buscar un consenso. Lo más adecuado sería tratar de fortalecer las Zonas sin dejar de lado su trabajo cotidiano, puesto que muchos de los jóvenes que están marchando no se unirán espontáneamente a un sindicato por la balcanización y debilidad de estos, la universidad tiene un periodo limitado y los egresadxs deben buscar nuevos lugares donde activar y lo que importa es construir (educación popular) nuevas fuerzas populares que estén contra el neoliberalismo en los barrios. Debemos salir a conocer a los vecinos, crear poder popular (democracia), aprender a dirigir y no seguir encapsulados en los espacios que nos permitieron sobrevivir al “fin de la historia”.

En cuanto a las Zonas -aunque muchos no apuesten por ellas- si nos fijamos bien, es la oportunidad para la formación del Frente Nuevo. Un frente que esté liberado de las viejas pugnas de los militantes que apostaban por el cambio durante el siglo pasado. Un frente que comience con poco, pero con algo. Un frente de 14 Zonas participativas y distribuidas por toda esta Lima indiferente. El fenómeno de las Zonas no se reduce a la movilización contra la ley laboral juvenil. Está en las manos de todxs poder construir los “Frentes Zonales Populares” en los cuales todos tengamos participación real para la toma de decisiones tanto sobre la escena nacional como en la local. Que la dialéctica externa de las organizaciones tradicionales y los intereses personales no rompan los frentes. Que la dialéctica interna de búsqueda y construcción de democracia participativa nos conduzca a la victoria.


Escrito por

Marcos Fonseca

Mis juicios se nutren de mis sentimientos, de mis pasiones. JCM


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