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Chanfainita Zonal: preludio del Frente

31-12-14

Marcos Fonseca

Publicado: 2015-01-21


Una nueva manifestación masiva se llevó a cabo el lunes 29 de diciembre. Por tercera vez se juntaron, mas no se unieron, los sectores juveniles y no tan juveniles de Lima para exigir la derogación de la ley N° 30288, más conocida como la ley pulpín. La manifestación estuvo pintada de múltiples colores y diversidad de posiciones envueltas aún en una amorfa masa de jóvenes en progresivo desarrollo orgánico. En este sentido, el problema que persiste entre las filas rebeldes es el de la coordinación. Lo cual implica desarrollo de liderazgos dentro de cada organización, incremento de las lógicas de disciplina intra-organización y acatamiento colectivo de las decisiones tomadas en las asambleas para la confluencia de las organizaciones participantes de las manifestaciones.

Por el momento, organizaciones de todo tipo se agrupan entorno a la Coordinadora Juvenil por Trabajo Digno para acordar las acciones y movilizaciones. Sin embargo, hay que entender la naturaleza de este espacio. La Coordinadora solo es una plataforma para conjuntar la diversidad de organizaciones que exigen la derogatoria. Eso quiere decir que es un espacio transitorio hasta que se derogue la ley por medio de la movilización social (esperamos que no termine en un negociado) o hasta que las Zonas se consoliden en un Frente que apueste por la construcción de una nueva alternativa de Poder Popular -que supere la visión limitada de la reivindicación gremial- para Lima y, más adelante, posiblemente para el Perú.

Ante la apatía y desconocimiento de los jóvenes por los sindicatos y la participación de juventud no universitaria ni partidizada, las Zonas han tenido una acogida de pronóstico inexistente. El carácter de las Zonas, durante la escena actual, es de experimentación y creación de formas y estilos de organización interna. Se respira confianza dentro de ellas después de los esfuerzos realizados en las tres movilizaciones, pero también incertidumbre sobre su futuro. Hay Zonas que han avanzado mucho e incluso han llegado a reunir a más de 70 jóvenes de su territorio, pero también hay Zonas que aún se mantienen con grupos reducidos de jóvenes. Hay Zonas en las cuales el margen de edad de los integrantes varía entre los 18 y 24 años, pero también hay Zonas en las cuales hay menores de edad y mayores de 24 años no tan jóvenes. Hay Zonas en las cuales se comienzan a dar experiencias de democracia participativa, pero también hay Zonas en las que las antiguas lógicas caudillistas y autoritarias se mantienen por oportunistas o gente que no comprende el estilo democrático renovador que debe ser característico de los Frentes Unidos.

Igualmente, como en casi toda organización política, exceptuando los órganos anarquistas que también son dignos de admirar, se viene dando un fenómeno común en las organizaciones Zonales. Esta situación comenzó con la convocatoria a la creación de las Zonas y la creación de la figura del líder. A pesar de ir adquiriendo un tinte de democracia radical -lo cual es saludable- se viene desarrollando la cuestión del Príncipe dentro del Príncipe (Lucha interna para la conducción y lucha externa para la transformación del país). Es decir, la lucha por las direcciones zonales, ya sea de parte de sujetos individuales con capacidad de dirección e intereses, o de sujetos colectivos con objetivos de hegemonización del movimiento-Frente para realizar mediante él sus fines políticos.

Ante este panorama, hay un sinnúmero de reacciones y posiciones. Algunos jóvenes rechazan casi instintivamente la presencia de los Partidos políticos. Dentro de su concepción de la realidad (Formada por los poderes fácticos como también por vergonzosas actuaciones de algunos militantes de las organizaciones políticas) todos los Partidos políticos son malos y no deben adentrarse en una supuesta lucha independiente. Esta cultura apartidista conforme más pretende solucionar el problema que causa sus desgracias, más sola y débil se irá tornando. Puesto que muchas veces en política para lograr objetivos comunes se debe aprender a ceder para articular la mayor correlación de fuerzas posible. Eso no quiere decir que se deba otorgar toda la responsabilidad de la conducción a las personas de organizaciones políticas. Las personas con experiencia de lucha política son necesarias para nutrir con su conocimiento a las generaciones jóvenes que participan por primera vez en política y que quizás estuvieron hasta hace poco fuertemente influenciados con los postulados de la cultura dominante. Pero, no siempre deben ser ellos los abanderados de la lucha, se debe fomentar la construcción de nuevos dirigentes que no carguen con las rencillas del pasado. Muchos de ellos son los independientes de ahora. Se debe acompañar el proceso en un compartir de ideas y educación continua si verdaderamente se planea construir algo amplio y no solo se desea jalar agua para el molino. Del mismo modo, el movimiento de transformación de la Patria no puede ser hegemonizado por una organización. Tampoco puede albergar personajes de sectores que por tradición sirven a intereses ajenos al pueblo como el PAP (Partido Aprista Peruano) y el Movadef (Fachadas incluidas). A veces, la voluntad de Poder en el Perú ha sido seriamente malinterpretada. Producto de estas interpretaciones, las organizaciones políticas han tenido inclinaciones sectarias, vanguardistas y hegemonistas. Estas son características de antesala del despedazamiento de coaliciones variopintas. No cometamos los errores de los hombres que nos antecedieron, organicemos una nueva alternativa colectivamente: una verdadera creación heroica.

¿Qué hacer? Debemos aprender a trabajar colectivamente respetando las decisiones que se tomen democráticamente. El papel de los coordinadores (Proyección de las Zonas hacia la coordinadora) o voceros (Proyección de las Zonas hacia el país) debe estar estrechamente ligado a lo que manifiesta su base y no adjudicarse la representación absoluta. Es decir, debe estar en constante diálogo con su Zona, agotar todos los puntos de divergencia posible en sus asambleas y solo tomar decisiones apresuradas si la coyuntura no permite lo contrario comunicándolas posteriormente a sus bases. Debemos ser transparentes y manifestar abiertamente la militancia política si es que la hay, de lo contrario pueden surgir malos entendidos por el secreto. Debemos comenzar a auto-educarnos colectivamente e individualmente con nuevos saberes e impulsar todo tipo de iniciativa que esté dentro de los parámetros del pensamiento zonal. Para las asambleas se debe llevar DNI y verificar si en realidad tienen domicilio en el territorio correspondiente a la Zona puesto que puede que exista la práctica del acaparamiento asambleario para obtener mayoría en las votaciones internas. Respecto al ámbito inter-zonal, por el momento debemos crear mecanismos normativos como una Acta de constitución del Frente que explique sus fines más inmediatos y su proyección a mediano y corto plazo y una estructura orgánica que permita mayor articulación y movimiento en las Zonas.


Escrito por

Marcos Fonseca

Mis juicios se nutren de mis sentimientos, de mis pasiones. JCM


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